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Diario UNO, Mendoza. Jueves, 12 de febrero de 2009

El naturalista inglés pasó por Mendoza en 1835 y realizó en Paramillos el primer descubrimiento de árboles fósiles de Sudamérica.

Hoy, en coincidencia con el bicentenario del nacimiento del científico inglés Charles Darwin, se reinaugurará en Paramillos el monumento que recuerda el paso del célebre naturalista por nuestra provincia, cuando realizó el primer descubrimiento de árboles fósiles de Sudamérica. Será el puntapié inicial para una serie de actividades que desarrollará el Centro Científico Tecnológico Conicet Mendoza (CCT, ex CRICYT) durante el llamado año darwiniano.

Corría marzo de 1835 cuando el joven naturalista, a bordo del barco HMS “Beagle”, llegó a las costas de Valparaíso, en Chile. Darwin decidió cruzar la cordillera a la altura del Valle de Uco y así llegó a la ciudad de Mendoza, donde permaneció sólo por un día. Al partir, lo hizo por el camino de Villavicencio, paso obligado al vecino país por aquellas épocas.

“Hace ese camino además porque tenía interés en visitar las minas de plata y zinc de Paramillos, que se estaban explotando desde la época de los jesuitas y probablemente desde antes también. Allí hace algunas observaciones geológicas y descubre un yacimiento de árboles petrificados que se considera como el primer descubrimiento de árboles fósiles que se hace en Sudamérica”, explica Fidel Alejandro Roig, científico del CCT y miembro de la comisión de Homenaje a Darwin.

El naturalista, considerado como “la clave para la creación de la biología moderna”, según Roig, registró 52 troncos petrificados de araucarias en posición de vida, que tenían entre 80 centímentros y un metro y medio de diámetro, cuya edad hoy se estima en 230 millones de años. A partir de entonces, esta área se conoce como Bosque de Araucarias de Darwin y es de gran difusión mundial.

La descripción del bosque y de otros paisajes mendocinos (sobre todo de Luján de Cuyo y del propio Villavicencio) se encuentran en su célebre Diario de Viaje.

El paso del tiempo, la acción de gente que desconoce la importancia de estos fósiles “y quiere llevarse un pedazo de madera” y por sus propias características que hacen que se desgranen fácilmente, “el boque está en una condición lamentable. Hoy se puede observar las bases de los troncos y en algunos casos se ven los calcos que tenían los troncos sobre el fondo de las rocas. Ya no podemos observar lo que vio Darwin porque tampoco fue fotografiado”, detalla Roig, aunque aclara que algunos años después de su descubrimiento, otros naturalistas lo registraron en imágenes.

Parte de estos fósiles pueden ser observados en el museo Cornelio Moyano y otros tantos, en una oportunidad, el perito Pascasio Moreno los llevó al museo de La Plata.

Nuevo monolito
Tampoco resistió la acción del hombre el monumento que hace 50 años erigió la Facultad de Ciencias Agrarias en conmemoración del centenario de la publicación del libro El origen de las especies del naturalista inglés, como tampoco lo hizo una placa colocada en 1994 por los organizadores del 4º Congreso Internacional de Jurásico.

Así, hoy a las 11, en el mismo sitio, allí en Paramillos, se reinaugurará el monolito que recuerda a Darwin, su bosque y su paso por Mendoza. Luego, por la tarde, en el hotel de Uspallata se dictarán conferencias relativas a la vida y obra de Darwin, y se presentará un libro.

Las actividades recordando al naturalista continuarán todo el año.

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