Etiquetas

, , ,

Por Dra. Ana María Zavattieri IANIGLA CCT CONICET Mendoza
Diario EL PASO DE LOS ANDES, Mendoza.

En diciembre de 1831, a los 26 años, Charles Darwin partió de  Inglaterra, a bordo del H.M.S. Beagle, en una expedición que tuvo gran importancia para las ciencias naturales. Por Dra. A. M. Zavattieri CCT CONICET

Sus observaciones durante su viaje, que duró casi cinco años, resultaron fundamentales para las ciencias biológicas y sentaron las bases de su famoso “El origen de las especies” (1858), texto revolucionario que estableció la teoría de la evolución.

Sin embargo, en ese viaje, también hizo observaciones geológicas muy significativas que posteriormente (1846) aparecieron publicadas en otra de sus obras principales: “El viaje del Beagle: observaciones geológicas en Sudamérica.

Por ejemplo en marzo de 1835, al cruzar la Cordillera de los Andes entre Mendoza y Valparaíso, fue el primero en observar y describir la presencia en los Altos Andes de sedimentos marinos fosilíferos del Mesozoico, deformados por fallamiento.

Los primeros estudios geológicos de la Provincia de Mendoza

Darwin cruzó la cordillera dos veces: una por el Paso del Portillo de Piuquenes y la otra por el llamado Paso de la Cumbre o de Uspallata. Su aguda mirada, y los perfiles que proporciona en su “Geología de América Meridional” conjuntamente con las descripciones precisas de rocas y fósiles, permitieron saber que la masa de montaña estaba compuesta por un núcleo metamorfizado y por rocas graníticas, sobre las que existían acumulaciones muy potentes de rocas volcánicas que sostenían secuencias sedimentarias jurásicas y cretácicas.

Fue Darwin quien, describiendo el perfil de la Sierra de Uspallata, dio la primera noticia de la existencia de restos de árboles fósiles en posición vertical (de vida) dentro de sedimentos ahora conocidos como integrantes del Grupo Uspallata de edad triásica, como se detalla más adelante. Así, los aportes de Darwin, escritos entre 1838 y 1845 y publicados en 1846 constituyen, puede decirse, el primer trabajo geológico, en sentido estricto, de la provincia de Mendoza.

Mendoza para el asombro de Charles Darwin

En 1835, Darwin regresa a Valparaíso para abordar de nuevo el H.M.S Beagle, esta vez lo hace por el Paso de la Cumbre, al sur del Aconcagua, en mulas y con largas paradas para examinar la geología. Allí confirmó las primeras observaciones de que la Cordillera consiste de una doble cadena, separada por una extensa planicie a gran altura (se refería al Valle de Uspallata). Observó esto a ambos lados de la transecta por el paso del Portillo al sur y por la del Paso de Uspallata al norte.

En Valparaíso en una carta a Henslow, escribió acerca de lo visto en ambas travesías: “sobre los lados desnudos de las montañas, los complicados diques y cuñas de rocas de varios colores…  [y] … la estratificación en todas las montañas es bellamente visible y la variedad de sus colores se puede distinguir a grandes distancias. No puedo imaginar ninguna parte del mundo que presente una escena más extraordinaria de la apertura de la corteza del globo que en estos picos centrales de los Andes”. Además, en la carta reportó el hallazgo de rocas fosilíferas del Mesozoico en el Paso de Piuquenes en la cadena occidental de la Cordillera a una altitud de 12 a 13.000 pies.

Estos incluyeron conchillas de invertebrados marinos (“… Gryphea … es la más abundante. Hay tambien una Ostrea, Turritella, Amonites, pequeños bivalvos, Terebratula?”)…. Aplicó los conocidos principios estratigráficos para concluir que “es manifiesto también que el levantamiento de la gran cadena del (hoy la Precordillera) es enteramente posterior a la del oeste“. Hoy se sabe que es anterior, o sea que la Precordillera es más antigua que la Cordillera Frontal y la Principal.Así, el entendimiento geológico de los Andes Centrales comenzó con las pioneras exploraciones de Charles Darwin en 1835, quien fue el primero en describir los depósitos marinos mesozoicos deformados por fallamiento”.

Las cuatro estaciones

Cuatro localidades visitadas por los geólogos y clásicas paradas de excursiones turísticas tienen conexiones darwinianas.

1)      La sección de Puente del Inca:La sección más clásica de los Altos Andes se observa a lo largo de la ruta internacional a Chile a la altura de Puente del Inca. Darwin estuvo asombrado al observar el resultado de las espectaculares fuerzas compresivas que provocaron el levantamiento de los Andes Centrales a casi 7000 metros de altura.

2)      El Puente del IncaEl Puente del Inca es un arco natural en capas cementadas por travertinos sulfurosos a través del cual fluye el Río de Las Cuevas. Darwin mismo describió en su Diario (4 de abril de 1835): “Desde el Río de las Vacas hasta Puente del Inca, el viaje llevó medio día. Había pasturas para las mulas y geología para mí, y acampamos aquí una noche. Cuando uno escucha hablar de un puente natural, uno se imagina una hondonada estrecha y profunda,… o uno piensa  en un gran arco ahuecado como la bóveda de una caverna. En lugar de esto, el Puente del Inca consiste de una costra de grava estratificada, que está cementada por los depósitos de los manantiales calientes vecinos. Parece como si la corriente de agua hubiese excavado un canal sobre un lado, dejando un saliencia colgante unida a la tierra…

3)      Paramillo de Las Cuevas [Los Puquios] La ruta a través de los Andes seguida por Darwin fue, aun en aquel tiempo, la principal ruta de transporte entre Argentina y Chile. En el siglo XVIII se construyeron una serie de refugios de abrigo para el paso de arreos de ganado que cruzaban la Cordillera, de los cuales, hoy sólo quedan cuatro ruinas del lado argentino. En uno de estos refugios, el de Paramillo de las Cuevas (también llamado “los puquios”), Darwin pasó una noche durante su travesía.

4)  Agua de la Zorra (Paramillos)Darwin estuvo en el área dos días para estudiar la geología e hizo las siguientes anotaciones en su Diario: “En una escarpa de areniscas verdosas compactas encontré arboles petrificados en una posición vertical…” Este sitio provocó una gran impresión en Darwin: “Estos fueron árboles petrificados, once silicificados y 30 a 40 convertidos en carbonatos calcáreos blancos gruesamente cristalizados. Fueron abruptamente cortados, la parte de arriba de los troncos se proyecta a pocos pies sobre el suelo. Los troncos midieron de 3 a 5 pies de circunferencia. Estaban erguidos a poca distancia unos de otros pero en conjunto formaron un grupo.

El Dr Robert Brown amablemente examinó la madera: el dice que pertenecen a una tribu de pinos, compartiendo el carácter de la familia de las Araucarias, pero con algunos curiosos puntos de afinidad con las coníferas [taxáceas]… Se requiere un poco de practica geológica para interpretar la maravillosa historia que esta escena una vez encerró; aunque confieso que estuve primero tan asombrado que pude escasamente creer la mas clara evidencia. Vi el lugar donde un grupo de finos arboles una vez ondularon sus ramas sobre las costas del Atlántico, cuando el océano (ahora retirado 700 millas) vino al pie de los Andes….”.  

Paramillos fue hasta hace pocos años el paso obligado entre Mendoza y Santiago. Hasta no hace mucho tiempo era aún posible encontrar algunos troncos fósiles in situ, pero todos los arboles fósiles descriptos por Darwin fueron sacados y llevados a museos de varias partes del mundo o tal vez forman parte de colecciones particulares. Sin embargo, Agua de la Zorra es un sitio histórico de interés científico internacional.

Su importancia fue reconocida por argentinos que erigieron un monolito en memoria de “Carlos R. Darwin. El 4to Congreso Internacional de Jurásico realizado en Mendoza, agregó su tributo a este gran científico el 21 de octubre de 1994, cuando tres miembros británicos del grupo de participantes, los doctores Robin Whatley, J. Remane y John Callomon, descubrieron una pequeña placa en la base del monolito, aún erguido, en representación de los delegados reunidos.

Mendoza olvida la Memoria de Darwin

Resulta difícil trabajar sobre aquellos elementos que son comunes a una sociedad, justamente porque al aparentar no tener dueño, al ser de todos, estos bienes cobran significación e importancia solo para quienes los utilizan o conocen de ellos.

La falta de sentido de pertenencia hace que nos estemos quedando sin muestras representativas de lo que hemos tenido, de lo que somos como pueblo, sin nada para ofrecer del orgullo regional. Qué lejos estamos aún del reconocimiento general de esos Patrimonios que debemos preservar, por el valor mismo de los bienes, mucho mas allá de la excusa de un posible uso turístico.

Mucho se ha destruido y degradado en nuestra provincia, pero mucho queda y se puede preservar, pero para cuidarlo hay que conocerlo primero. Desde que se hizo el Congreso Internacional de Jurásico en Octubre de 1994, manos anónimas destruyeron a golpes de maza el monolito que se encontraba al lado de la ruta que unía Villavicencio y Uspallata en homenaje a Darwin, junto al famoso bosque de araucarias fósiles.

A partir de entonces el sitio tuvo difusión mundial. Lamentablemente, ya no queda nada visible, todo fue saqueado y destruido a mansalva y las empresas que hasta hace poco reactivaron las antiguas minas jesuíticas de Paramillos terminaron de degradar el sitio, arrojando los escombros en el lugar que debimos custodiar como parte del patrimonio mendocino y como un hito de la ciencia mundial.

NUEVO MONUMENTO

El 12 de febrero del 2009 se conmemoró el bicentenario del nacimiento de Charles Robert Darwin y en noviembre del corriente año se conmemorará el 150º aniversario de la primera edición de su famoso libro “El origen de las especies por medio de la selección natural. Diversas entidades públicas y privadas en el mundo han previsto la organización de eventos en ocasión de este “año darwiniano”.

Ante esta oportunidad, el CCT-CONICET-Mendoza (ex CRICYT) proyectó en conjunto con la Universidad Nacional de Cuyo, la reconstrucción del monumento a Darwin en Paramillos de Uspallata, en el mismo lugar donde inicialmente la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo erigió el monumento en 1959 en el denominado “Bosque de Araucarias de Darwin”.

La inauguración del nuevo monumento tuvo lugar el 12 de febrero de 2009 con una ceremonia alusiva y en la que participaron numerosas autoridades científicas provinciales y nacionales, autoridades universitarias de esta y otras provincias vecinas, profesionales dedicados a las distintas ramas de las ciencias y público en general.

La construcción del nuevo monumento fue posible gracias al aporte económico de numerosas instituciones nacionales, empresas privadas y donaciones particulares de colegas argentinos y del exterior.La restauración de este Monumento constituía una deuda no solo a la memoria del ilustre científico y naturalista sino también a la valoración patrimonial que el Monumento en particular, y al área en general, merecen.

La región de Paramillos de Uspallata no solo debe ser considerada como una zona de gran interés paleontológico, sino también histórico-arqueológico. Allí se encuentran los restos de una de las primeras actividades mineras realizadas en nuestra zona de montaña, estructuras que a pesar de encontrarse en estado de abandono, aun guardan su identidad arquitectónica. En los alrededores del Paramillo de Uspallata se encuentran los petroglifos del Cerro Tunduqueral, vestigios de las poblaciones indígenas en la región.

Por otro lado, la ruta que atraviesa el Paramillos de Uspallata fue también ruta Sanmartiniana y el tradicional paso entre Mendoza y Uspallata hacia Chile, hasta que se construyera el actual paso por Cacheuta-Potrerillos. Sin lugar a dudas, hay más de un motivo que justifica la necesidad de declarar la región del Paramillo de Uspallata como zona de interés Patrimonial, Cultural, Científico e Histórico por parte del Gobierno de la Provincia de Mendoza. Por este motivo, investigadores del CCT CONICET MENDOZA, apoyados por la Asociación Paleontológica Argentina han hecho numerosas presentaciones de documentación que atestiguan y certifican el valor y la necesidad de preservar esta región ante la Dirección de Patrimonio y la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Mendoza.

Dada la importancia este lugar y de otros sitios de interés localizados en las Sierras y Paramillos de Uspallata se fundamenta la necesidad de preservar este patrimonio teniendo en consideración la vigencia de las leyes provinciales y nacionales vigentes para su resguardo y preservación. El propio gobierno provincial ya debería concretar acciones tendientes a la preservación de esta particular área, para beneficio de todos los mendocinos y visitantes a nuestra provincia.

 

Anuncios