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Diario de Cuyo, Jueves, 2 de Abril de 2009 | San Juan, República Argentina

Las provincias de Cuyo junto con Catamarca ofrecen lugares que conjugan naturaleza, industria, historia y entretenimiento. Increíbles para ser visitados. Leonardo Quiroga

ALTERNATIVAS TURÍSTICAS
Con el fin de Semana Santa tocando la puerta (desde el jueves 9 hasta el domingo 12), resulta necesario saber dónde se pude pasar unos días de vacaciones durante el primer fin de semana largo del año. San Juan, Mendoza, San Luis y Catamarca proponen una serie de destinos turísticos mineros que resultan alternativos a los tradicionales. Increíbles por su riqueza histórica, también resultan beneficiosos por su cercanía. Los paisajes naturales, la flora y fauna se conjugan entre las historias y resabios de las antiguas explotaciones mineras alojadas en las coloridas montañas. Leyendas, ritos y mucha aventura se entremezclan dentro de los túneles, salares, lagunas e instalaciones industriales antiguas de algunas de las provincias mineras más importantes del país. Independientemente de la pretensión del viajante, estos destinos turísticos pueden satisfacer la búsqueda de tranquilidad familiar, aventura extrema o el simple esparcimiento.Ocho destinos distintos con mucho para ofrecer. Son algunos de los tantos lugares que se puede visitar en estas provincias argentinas con gran tradición minera y un turismo geológico-minero que crece año tras año.

1. Ruinas de Hilario (San Juan)

Ruinas de Hilario Ruinas de Hilario (San Juan)

Ubicado a sólo 16 kilómetros de Villa Calingasta, en el departamento homónimo, se encuentran las asombrosas Ruinas de Hilario. Estas increíbles ruinas corresponden a los restos de la fábrica de fundición de plomo y plata inaugurada por Domingo Faustino Sarmiento, hace más de 150 años. Con una historia muy rica, la estructura de adobe ha resistido los avatares del tiempo convirtiéndose en una reliquia inigualable a nivel provincial y nacional. Debido a que fue el primer yacimiento del país dedicado a la fundición de metales, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Dentro de la zona se puede recorrer las antiguas instalaciones que casi parecen camufladas entre los asombrosos colores de las rocas. En la zona donde se encuentran asentadas las ruinas, a sólo 2 kilómetros, se encuentra la formación geológica El Alcázar. Conocido también por su similitud con un castillo de piedra amarilla, es un paisaje inigualable donde se puede realizar distintas actividades turísticas. Una mezcla de historia, minería y geología que resulta imperdible como destino turístico. Se llega por la ruta provincial 412 para acceder a las Ruinas de Hilario. Continuando por la misma ruta, a veinte minutos se llega la columna rocosa El Alcázar.

2. Castaño Nuevo y Castaño Viejo (San Juan)

Castaño Nuevo y Castaño Viejo Castaño Nuevo y Castaño Viejo (San Juan)

Estos antiguos pueblos mineros se encuentran ubicados en el departamento de Calingasta, a casi 4 kilómetros de Villa Nueva y a 160 kilómetros de la Ciudad de San Juan. La historia del lugar y de sus habitantes se respira en cada veta, en cada sonido que el viento o el río dejan cubierto por el polvo y el agua. Castaño Nuevo tiene una rica historia minera, ya que su explotación fue totalmente subterránea. Mientras que en Castaño Viejo se explotó minerales como oro, plomo y zinc. Constituyéndose como la primera gran mina de oro de la provincia durante el 1800, Castaño Viejo comenzó a desaparecer lentamente una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, estos dos destinos mineros separados por 45 kilómetros, junto con sus ruinas y el Río Castaño, son una gran atracción gracias a los restos fabriles, vetas, cuevas de montaña y todo un pueblo que desapareció llevándose todo, menos el espíritu minero. Dentro de la zona de CastañoViejo se encuentra la Quebrada del Fierro, donde hay un arroyo con el mismo nombre. El paisaje a 3.200 metros sobre el nivel de mar es incomparable. Se accede desde la villa cabecera de Calingasta a través de huellas de tierra.

3. Paramillos (Mendoza)

Paramillos (Mendoza) Paramillos (Mendoza)

A 2.600 metros sobre el nivel del mar, a 160 kilómetros de la ciudad de Mendoza, se encuentra la fantasmagórica ciudad minera jesuita de Paramillos. En 1620, los jesuitas instalaron en Paramillos una ciudadela destinada a albergar a la gente que trabajaba en la extracción de plomo, plata, cobre, oro y zinc de las minas de la zona. Su mano de obra era en su mayoría huarpes y araucanos, que vivieron y murieron en el lugar. Luego la zona fue explotada por españoles y desde el siglo XIX por alemanes, y por ingleses hasta 1982. Actualmente deshabitado, presenta un escenario perfecto para el turismo minero, debido a la increíble vista de la cordillera y de todo el Valle de Uspallata. Muchos de los edificios de Paramillos se utilizaron para levantar los escenarios de las películas “Siete años en el Tíbet” (con Brad Pitt) y “De amor y de sombra” (con Antonio Banderas). El conjunto de vetas de la mina tienen el nombre del santo que correspondía al día en que era abierta. Y conjuntamente con la magia del santuario, túneles y paisajes montañosos insólitos, resulta un destino minero digno de conocer. Se accede desde la ruta provincial 52, al norte de la ciudad de Mendoza, antes de la localidad de Villavicencio.

4. Laguna de Diamantes (Mendoza)

Laguna de Diamantes (Mendoza) Laguna de Diamantes (Mendoza)

La imponente Laguna de Diamantes es un espejo de agua que se forma al pie del volcán Maipo, en plena precordillera mendocina. Ubicada a 198 kilómetros de la capital provincial, se encuentra emplazada a una altitud de 3.300 metros sobre el nivel del mar y a 130 kilómetros del pueblo de San Carlos (Valle de Uco). Las nevadas y altas cumbres (más de 5.000 metros de altura) que rodean a la laguna otorgan un paisaje de una belleza insuperable y surrealista. Este gran estanque cordillerano tiene unos 10 kilómetros de largo por unos 3 de ancho y una profundidad máxima de 70 metros. Es un lugar paradisíaco para los amantes de la pesca, ya que es sus aguas cristalinas predomina la trucha fontinalis y un número muy reducido de gordas arco iris. Se puede realizar trekking, pining y visitas guiadas dentro de la zona de la laguna. También es un lugar perfecto para el contacto directo con la naturaleza, ya que por sus inmediaciones se puede apreciar manadas de guanacos, choiques, y con suerte se pueden avistar zorros colorados y el imponente vuelo del cóndor. La asombrosa Laguna de Diamantes es una de las fuentes de agua dulce más importantes de Mendoza, y alimenta al río Diamante. Se provee del agua de deshielo procedente de los glaciares de la zona, de las lluvias y de las aguas del arroyo El Gorro. Se accede a través de la Ruta 40 hasta la intersección con ruta provincial 98.

5. Mina La Carolina (San Luis)

Mina La Carolina (San Luis) Mina La Carolina (San Luis)

Atravesando el hermoso Valle de Pancanta, continuando hasta el pie del cerro Tomolasta, se llega a la histórica mina La Carolina, ubicada 2.018 metros sobre el nivel del mar. Un destino turístico soñado para todos aquellos espíritus exploradores que visitan la provincia de San Luis. Esta rica zona de tradición minera incluye paseos por la mina de oro Buena Esperanza. También se puede visitar La Gruta de Inti-Huasi, a pocos kilómetros de La Carolina.

Este antiguo poblado minero lleno de recuerdos y lugares increíbles tuvo su auge en la mitad del siglo XIX, cuando un casual descubrimiento desató la más descabellada fiebre de oro que sufriera la provincia. La villa turística La Carolina data de 1792, año en que fue fundada por el entonces Marqués de Sobremonte, en honor a la esposa de Carlos III de España. La propuesta de actividades en la zona también incluye buscar pepitas de oro en el río amarillo con botas de goma, sombreros y fuentes mineras. Son recomendadas las excursiones por el viejo poblado y la visita al interior. En el corazón de la mina todavía late la historia, forjando los más increíbles paisajes dibujados por las estalactitas, estalagmitas y fallas geológicas. Dentro de la zona de la mina La Carolina se puede realizar muchas actividades de aventura, como escalar, cabalgatas y realizar distintos tipos de circuitos paisajísticos. Se accede desde San Luis a través de la ruta provincial 9.

6. Salar de Bebedero (San Luis)

Salar de Bebedero (San Luis) Salar de Bebedero (San Luis)

A sólo 35 kilómetros de la ciudad capital de San Luis se encuentra un espectacular desierto blanco de sal, formado por el Salar del Bebedero. La belleza del lugar resulta totalmente cautivante. Este gran salar, de 6.500 hectáreas, es un ex establecimiento minero, en el cual se extraía sal que era utilizada para distintas actividades locales: embutidos, chacinados, encurtidos, tratamiento de aguas, teñido de fibras, refinado de aceites, jabones, detergentes, para obtener cloro, soda cáustica, ácido clorhídrico y para suplementos dietéticos. Se estima que la explotación del lugar data del año 1900, cuando la Laguna del Bebedero presentaba una desertificación bastante pronunciada.

Los viajeros deben tener en cuenta que a los alrededores de este majestuoso espejo de sal no existe alojamiento. Pero los turistas que deseen conocer las salinas podrán hospedarse en la ciudad de Balde, ubicada a escasos 15 kilómetros del gran salar. Estudios geomorfológicos y paleoclimáticos permiten reconocer varias líneas de costas concéntricas y establecen que hace 20 milenios en lugar del salar existía una laguna de agua dulce, de hasta 25 metros de profundidad. Este contraste histórico propone una de las mayores atracciones a la hora de conocer el gran salar puntano. Se pude acceder al lugar a través de la ruta provincial 15.

7. Mina Capillitas (Catamarca)

Mina Capillitas (Catamarca) Mina Capillitas (Catamarca)

Ubicada en el departamento de Andalgalá, enclavada en el flanco oriental del extremo Norte de la Sierra Capillitas, se encuentra esta imperdible mina catamarqueña. En el yacimiento aún se halla vetas con complejos sulfurosos de cobre, plomo, zinc, antimonio, oro y plata. También se encuentran abundantes minerales secundarios. No obstante, actualmente la extracción se centra en la rodocrosita o Rosa del Inca, una piedra semipreciosa de hermoso tono rosado. Se tiene constancia de que la rica historia minera de Capillitas proviene de la época incaica. Aunque posteriormente, en el siglo XVII, fue explotada por españoles.

Dejaron estructuras, instalaciones y santuarios impregnados por estas culturas que se conjugan con los paisajes montañosos. Los turistas que visiten la zona podrán sentir la energía de la naturaleza y la armonía entre la tierra y los ancestros. En la hostería El Refugio del Minero (en Capillitas), durante las noches se practica antiguos ritos para agradecer a la tierra y pedir deseos, con hojas de coca, alimentos y piedras. Resultan muy interesantes y participativos para los visitantes.

Una conjugación perfecta entre realidad, historia y leyenda convierte a la Mina Capillitas en un destino imperdible del mapa turístico minero. Se accede por la ruta provincial 47, subiendo una cuesta rodeada por cerros.

8. Mina Vilachay (Catamarca)

Mina Vilachay (Catamarca) Mina Vilachay (Catamarca)

A sólo 10 kilómetros de la localidad de Tinogasta, en la provincia de Catamarca, se encuentra la abandonada mina de estaño Vilachay. Para llegar al yacimiento hay que atravesar una seguidilla de túneles montañosos por más de tres kilómetros. Esto implica una experiencia sorprendente e inolvidable desde el comienzo. Los túneles y socavones que son explorados en compañía de guía turística, mantienen la magia y los sonidos de los antiguos trabajadores y máquinas que existían en el lugar. Las sombras, sonidos y luces realizan un juego asombroso dentro de los túneles de la mina. Vilachay tuvo su auge a mediados del siglo XX. Gracias a su explotación, el departamento contó hasta ese entonces con el ferrocarril de la línea Belgrano, muy importante para el desarrollo socio-económico de Tinogasta. Muy cerca de la mina Vilachay, dentro de Tinogasta, se encuentran distintos lugares turísticos que proponen atracciones muy interesantes y entretenidas: trekking en El Puesto, cabalgatas en Quebrada Negra y pesca de truchas en los ríos Chaschuil o Guanchin. Para acceder a Vilachay se debe llegar primero a Tinogasta a través de las rutas provinciales 60 y 38. Luego, por huellas de tierra, se llega a los túneles de la mina.

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