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La antigua historia de Uspallata, comparte con los pueblos andinos, un origen común y un mismo destino, el del interés por el oro y la plata que se podía obtener de las entrañas de los cerros.


Es por eso que Uspallata ha sido en los últimos 400 años, un pueblo fundamentalmente minero y de ello quedan aún importantes vestigios en la zona de los Paramillos.  

La dominación incaica

En el Valle de Uspallata y en especial en Los Paramillos, a 2600 m de altura s.n.m. existen numerosos vestigios arqueológicos que dan cuenta de la fuerte ocupación humana que tuvo esta región durante los últimos 400 años y su relación con la riqueza mineral.

A la llegada de los conquistadores españoles habitaba aquí la etnia huarpe, dominada casi un siglo antes por los Incas. El inmenso imperio se comunicaba por el camino del Inca que descendía por territorio andino hasta Uspallata, a lo largo del cual se emplazaban los antiguos tambos cuyos restos perduran en la actualidad, como Tambillos, Ranchillos y Tambillitos, a lo largo de la ruta 146 y 7 respectivamente. Allí se alojaban los chasquis (mensajeros) y poblaciones de mitimaes, colonos agricultores y militares incas. Bajo la influencia incaica los huarpes perdieron la pureza de su etnia y sufrieron una considerable transformación cultural, reemplazando la lengua milcayac por el quechua.

Se cree que en esta época comenzó la actividad minera en la zona de Paramillos con la extracción de plata y oro. Casi todas las labores se hacían mediante el sistema de chiflón, es decir huecos hechos en la roca, siguiendo los costados de la caja metalífera. Estos huecos no eran muy amplios sino lo suficiente para introducirse y los obreros aborígenes o arpires debían bajar o subir mediante una serie de peldaños hechos en los costados de los muros del chiflón, llevando en la espalda un capacho de cuero donde acarreaban el material.

Para moler los minerales se utilizaban los marayes. Estos eran inmensas piedras cuadrangulares que se usaban para triturar el material grueso o para reducirlo casi a polvo, su peso oscilaba entre 500 y 1000 kilos. Poseían un orificio en cada una de sus caras laterales, donde introducían largos palos de madera dura (o de hierro después de la conquista) que luego ataban fuertemente en sus extremos, quedando encerrada la gran mole de piedra. Debajo del maray era colocada cierta cantidad de material chancado, que reposaba sobre una plataforma de madera dura. En cada extremo se ubicaba el marayero y entre ambos hacían balancear la piedra, dándole un pequeño movimiento de rotación para triturar el mineral. Con el maray porfirizador obtenían el polvo (tierra y metal) que luego era llevado a las piletas o se lo lavaba en cántaros a fin de separar el material puro.

Acerca de la existencia de los implementos de fundición utilizados por los aborígenes prehispánicos de Mendoza, es muy poco lo que se conoce actualmente. En el antiguo Perú, antes de la Conquista, eran muy comunes los hornillos hechos en la roca, las huaylas y los Toccochimpus, pero no hay datos suficientes que indiquen que tales prácticas se hayan realizado entre los aborígenes de Uspallata.

Después de la Conquista

Debido a la riqueza mineral de la región, las primeras encomiendas españolas en Mendoza se establecieron en Uspallata, donde según documentos del cabildo hacia 1660 había 319 bocas de minas registradas que podían compararse con las de Potosí (Perú) o Famatina (La Rioja). La explotación minera de plomo, oro, plata y cobre se incrementó, sobre todo gracias al aporte del brazo aborigen, pero la dureza del trabajo y las condiciones a las que se veían sometidos, hicieron que la población indígena disminuyera considerablemente.

En 1700 se comienza a llamar al valle: San Lorenzo de Uspallata gracias al Teniente de Corregidor y Justicia Mayor de Mendoza, Capitán Lorenzo Suárez de Cantillana.

No se ha localizado documento que exprese cuáles fueron las razones para que en 1703, aparezcan los jesuitas en posesión del Valle de Uspallata, pero sí en esa fecha, siendo superior de la Compañía de Jesús el padre Antonio Bobarrubias, se dispuso que el padre José López y Solís se radicara en Uspallata para la catequización de los indios lugareños. Pero, este religioso se dedicó más bien a la explotación de las minas de Plata, entendiendo que así ayudaría a los pobres.

La labor minera del padre contó con la mano de obra de los indígenas durante 5 años, hasta que fuera amonestado por sus superiores por haberse apartado de su labor de doctrinero. Finalmente, en 1767 los jesuitas pierden sus posesiones en el Valle de Uspallata al sufrir la expulsión de América por orden del Rey Carlos III.

La riqueza mineral de la región generó proyectos fantásticos como el del catalán don Francisco de Serra y Canals, quien en 1801, presentó al gobierno Colonial de Mendoza un proyecto genial proponiendo la creación del Banco de Avíos y Rescates con la finalidad de efectuar en forma intensiva la explotación de la gran cantidad de minerales que existían en la zona. Éste inició gestiones ante el cabildo de Mendoza y también con el Gobernador Intendente de Córdoba, Marqués Rafael de Sobremonte, para levantar en Uspallata la Gran Ciudad Andina. Pero no era este el destino de Uspallata por esos días, ya que obtenida la autorización, don Francisco se trasladó a España para traer a 250 familias de inmigrantes  y al regresar con las mismas, naufragó en Alta mar pereciendo junto a sus acompañantes, relegando al olvido el proyecto de la Gran Ciudad Andina y cesando casi por completo la actividad minera.

Unos decenios después vuelve a renacer la actividad y hacia 1860 varias minas retoman sus trabajos. Poco después se construyen hornos de fundición pero, el material de buena ley sin fundir se transporta a Chile y después de 1870 a Rosario, Santa Fe. La extracción continuó con cierta intensidad hasta que pocos años después, quedó nuevamente casi todo abandonado.

A fines del siglo XIX, se forma la Sociedad Minera del Paramillo que contrata técnicos para iniciar grandes plantas de explotación mediante el apoyo del capital extranjero, especialmente de italianos del Norte, Tiroleses, franceses, etc. Las principales minas en explotación fueron las de Vallejos, Pique Gobernador, San Bartolo, Santa Rita, San Romualdo, La Chilena, etc. Se hicieron grandes construcciones para salas de máquinas, piletas decantadoras y se instalaron numerosas familias de italianos en casas de piedra. Para esa época la explotación alcanzó gran actividad y muchos colonos se establecieron allí con sus familias, conformando lo que se denomina  hoy la ciudad fantasmal de Paramillos.

Los hornos de fundición y las Bóvedas de Uspallata

En cuanto a la fundición de los minerales que de allí se extraían, en Paramillos y en la zona de Agua de la Zorra existen restos de un antiguo horno de factura primitiva. También se encuentran las Bóvedas de Uspallata, formadas por varios ambientes cuyos techos terminan en cúpulas que funcionaban como chimeneas. En el interior de uno de los ambientes había un gran horno con restos de adobe y también ladrillos refractarios  con la marca “Calder” que fueron introducidos posteriormente. Casi todos estaban revestidos con una capa vítrea verdosa, producto de antiguas fundiciones. En el patio había varias toneladas de escoria y rocas cupríferas. Se alcanzó a reconocer los restos de un antiguo malacate o molino con rueda de palas de madera que accionaba por medio de la corriente del arroyo vecino.

 Por el camino desde la villa de Uspallata que va a la estación del ferrocarril, existe “La Fundición”, allí existían varios ambientes, en uno de los cuales se observaba (en 1937) otro horno de Fundición 

Bibliografía:

Carlos Rusconi, “Poblaciones Pre y Post Hispánicas de Mendoza”

Historia Eclesiástica de Cuyo

Mendoza a través de su historia, Roig, Arturo; Lacoste, Pablo y Satlari, María Cristina, compiladores. Mendoza, 2004, Caviar Blue

Mendoza: Economía y Cultura, Roig, Arturo; Lacoste, Pablo y Satlari, María Cristina, compiladores. Mendoza, 2004, Caviar Blue 

Fuente: http://elpasodelosandes.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=193%3Alos-paramillos-de-uspallata&catid=51%3Ael-paso-no-45&Itemid=16

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