Los naturalistas

Antecedentes históricos

La vegetación de “Paramillos de Uspallata” ha merecido en el pasado la atención de numerosos botánicos y coleccionistas. La labor de los exploradores botánicos en el Paso de Uspallata o Paso de la Cumbre, como se llamó también antiguamente, habría comenzado hacia 1727 ó 1728, cuando el inglés Francis Hall realizó un viaje a Chile y coleccionó en esta área, un primer ejemplar de Senecio polygaloides Phil, que se guarda en el herbario de Sherard y Dillenius, en Oxford, Inglaterra, que bien puede ser la primera planta coleccionada de Mendoza.

Luego de más de 60 años, el naturalista húngaro Thaddaeus Preregrino Haenke cruzó rumbo a Chile, en marzo de 1790, como integrante de la expedición de Alessandro Malaspina, a la que pertenecía también el botánico franco-español Louis Née, quien recorrió el Paso en sentido contrario, en 1794. Las colecciones de Haenke se conservan en Praga, mientras que las de Née se hallan en Madrid.

En 1796 arribaron a Mendoza el químico y botánico inglés John Miers, de paso a Chile, para realizar exploraciones mineras; y el cirujano escocés John Gillies.

El primero, efectuó cuatro cruces de la cordillera, entre 1819 y 1824. A su regreso definitivo a Londres (1838) estudió sus colecciones y publicó importantes trabajos, que contribuyeron en gran medida al conocimiento botánico del extremo sur de América. Las plantas coleccionadas por este investigador se conservan en Londres y Edimburgo.

El cirujano Gillies se estableció en Mendoza entre 1821 y 1828, donde desarrolló una importante labor cultural, además de realizar una gran cantidad de viajes de exploración.

Como resultado de los mismos, reunió gran número de plantas que remitió progresivamente a Londres, Edimburgo y Glasgow. Numerosas plantas mendocinas llevan su nombre. Gillies influyó en el despertar de la vocación botánica de Miers, quien realizó detallados dibujos y prolijas herborizaciones de plantas, en sus cruces de la Cordillera. Posteriormente, los dio a conocer en diversas publicaciones a su regreso a Londres, al igual que relatos sobre sus viajes Una serie de los duplicados de Miers se halla en Kew, y algunos en Ginebra, pero la parte mas completa, con grabados y manuscritos, se conserva desde su muerte en el British Museum de Londres.

Gillies, además de las colecciones botánicas, coleccionó muestras
de animales, rocas y fósiles. Algunos de esos viajes, han sido recreados 150 años después por el Dr. Adrián Ruiz Leal y por el Dr. Fidel Roig (1964, 1965). Sus colecciones botánicas se conservan mayormente en herbarios británicos y en otras instituciones europeas y estadounidenses.

Más tarde –como señalamos- Charles Robert Darwin siguió el itinerario del
Paso de Paramillos de Uspallata, en su famoso viaje alrededor del mundo y entre el 29 de marzo y, el 5 de abril de 1835.

En las proximidades de las explotaciones mineras de “Paramillos de Uspallata” halló araucarias fósiles, en posición de vida. Las colecciones botánicas realizadas por Darwin se conservan en herbarios británicos y fueron estudiadas especialmente por W.J. Hooker y J.S. Henslow, en Cambridge.

Diversas colecciones de plantas cordilleranas, de la segunda mitad del siglo XIX, fueron descriptas por el naturalista alemán Rudolph A. Philippi, residente en Santiago de Chile. Ellas se deben especialmente a colecciones de varios naturalistas y están depositadas en el Herbario del Museo Nacional de Chile, en donde ha podido identificarse gran cantidad de
tipos nomenclaturales. Philippi publicó sus dos obras, denominadas “Sertum mendocinum”, y otras donde trata sobre plantas del Paso de Uspallata y describe ejemplares colectados por Friedrich Leybold, entre 1857 y 1862.

Otros naturalistas notables transitaron por esta ruta. Friedrich Kurtz, botánico alemán y profesor en Córdoba, llegó a la frontera con Chile en su viaje de 1885-86, y reunió plantas que se hallan en los herbarios del Museo Botánico de Córdoba y de Farmacología de Buenos Aires. Repitió su viaje en 1897 y 1900. Kurtz estudió, además, colecciones realizadas por Bodenbender en la precordillera, hacia 1896.

Carlo Luigi Spegazzini visitó la región en 1896, 1901 y 1908-9. Sus materiales se encuentran, especialmente, en el Museo de La Plata y en el Instituto que lleva su nombre. Describió varias nuevas especies de hongos y plantas superiores, estudiados en materiales procedentes de sus excursiones.

De suma importancia para el conocimiento botánico de esta área, fueron las
campañas realizadas en el macizo andino por el naturalista belga Lucien Hauman-Merck (1908, 1910, 1913, 1918), cuyos resultados fueron publicados en 1918. Éstos constituyen todavía el punto de partida para el estudio de la vegetación de la alta cordillera de Mendoza. Sus colecciones se guardan en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” de Buenos Aires y en Ginebra.

Con el advenimiento del Siglo XX, son numerosísimos los viajes exploratorios realizados por botánicos argentinos y extranjeros. Entre ellos, se destacan el primer botánico establecido en Mendoza, Renato Sanzin; el arqueólogo y alpinista Juan Semper y el incansable investigador de nuestra flora, Dr. Adrián Ruiz Leal, quien en 1940 dirigió una expedición a la región del cerro Aconcagua, de la que surgieron varias novedades taxonómicas, especialmente en criptógamas (Raesaenen y Leal, 1949). Esas, y otras colecciones recientes, se hallan depositadas en el Herbario “Ruiz Leal”, que de esta manera atesora el más importante conjunto de plantas de la región.
P A R A M I L L O S  d e  U S P A L L A T A  ( MENÉNDEZ – ROMANI – ZAVATTIERI) (c) 2010

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